VPH VACUNA CONTRA EL CANCER CÉRVICO UTERINO

por: Dr. Rubén Tlapanco Barba

INFORMACIÓN IMPORTANTE SOBRE LA
VACUNA CONTRA EL CÁNCER CÉRVICO UTERINO.

 

Pocos cánceres cuentan con una evidencia tan sólida en cuanto a su origen viral como el cáncer cérvico uterino.

 

De hecho, se considera que prácticamente el 100% de los casos, son causados por las variedades de alto riesgo del virus del papiloma humano.

 

Entre ellos sobresalen los tipos 16 y 18, los cuales son responsables del 70% de los cánceres. Les siguen el 31 y 45, con los que tendríamos al 80% de los agentes causales de este cáncer. Existen también otras variedades de virus (6 y 11), que si bien no son responsables de producir cáncer, si originan verrugas genitales, las cuales son molestas, antiestéticas y altamente contagiosas.

 

Se han aprobado dos vacunas contra estos virus y por lo tanto pueden ser consideradas como “vacunas contra el cáncer” del cuello del útero.

 

¿A quien hay que aplicar estas vacunas?

Desde luego las personas ideales para recibir estas vacunas son las niñas (a partir de los 9 años), ya que no han iniciado su vida sexual y por lo tanto no han estado expuestas al virus, (en cuyo caso se obtiene la mejor protección).

 

Sin embargo conviene hacer las siguientes reflexiones:

1. No toda paciente que haya sufrido la infección por el virus del papiloma humano, tiene que haber adquirido forzosamente alguna de las variedades implicadas en la elaboración de la vacuna, por lo tanto puede ser que quede protegida contra las variedades más peligrosas. Para esto podría identificarse la variedad de virus con la que se está infectada por medio de las técnicas de hibridación de DNA viral.

2. La vacuna ha demostrado que aunque solo ha sido dirigida contra las variedades 16, 18, 6 y 11, ofrece “inmunidad adicional” contra otras variedades de alto riesgo, lo que amplía la protección.

3. La respuesta inmunológica, (que es el único “tratamiento efectivo” contra el virus) se potencia 20 veces como resultado de la aplicación de la vacuna, lo que mejora el estado inmune de las pacientes y permite que el organismo “se defienda mejor” dando al menos un alargamiento en los tiempos de recurrencia de la enfermedad, lo cual es importante, ya que se ha demostrado, que otro factor determinante en la adquisición del cáncer es la permanencia continua del virus infectando el tracto genital.

 

En resumen: La vacuna contra el virus del papiloma debe aplicarse a todas la mujeres.

 

La utilidad de su aplicación en el varón, aún esta en discusión, aunque la lógica señala que proteger a los hombres repercutiría a largo plazo en romper la cadena de transmisión de la enfermedad.

 

Las candidatas idóneas, son las mujeres que no han sido infectadas por el virus. Sin embargo, aunque ya se haya adquirido la infección, puede ser que ésta no haya sido producida por las variedades de alto riesgo, o por las variedades que producen verrugas genitales.

 

Finalmente, aún cuando se haya adquirido la infección por alguna de las variedades que abarca la vacuna; la respuesta inmunológica se incrementa 20 veces, lo que NO ocurre con la infección natural.

 

Esto es muy deseable, ya que permite al organismo un mejor control sobre la enfermedad, espaciando los periodos de recurrencia de la infección, haciendo menos probable la posibilidad de desarrollar cáncer. 

“Una vez aplicada la vacuna se requiere administrar un refuerzo a los dos meses y otro a los seis meses” 
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