PREVINIENDO EL
CANCER DE MAMA
por: Dr. Rubén Tlapanco Barba
INTRODUCCIÓN
Hoy en día el cáncer de mama, ocupa el muy poco honroso “primer lugar” de los cánceres que afectan a la mujer. Desde hace algunos años supera al cáncer cérvico uterino en muchos países y México, no es la excepción. Esto ocurre por diversos factores, en primer lugar la población del mundo lleva muchos años de sensibilización con respecto a realizar el estudio de Papanicolaou cérvico vaginal y la colposcopia.
El incremento del cáncer de mama obedece a varias razones. La predisposición genética heredada, la alimentación, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la obesidad, el sedentarismo, el embarazo y la lactancia a edades “cada vez más avanzadas” y por supuesto a la dificultad técnica para un adecuado diagnóstico oportuno.
Tomar un Papanicolaou resulta relativamente sencillo, la muestra es obtenida y depositada en una laminilla de cristal la cual se “fija” con un spray a base de formaldehido; esta sustancia la preserva y permite que puedan transcurrir varios días, inclusive semanas o meses, para que pueda ser interpretada. Las laminillas son de pequeño tamaño, lo que facilita su transporte y almacenamiento. Lo único que se requiere para su interpretación es un microscopio, un par de colorantes, y un citólogo o patólogo debidamente entrenados.
El estudio de imagen de la mama en cambio, requiere efectuar procedimientos diagnósticos más elaborados, básicamente mastografía y ultrasonido complementario.
Es aquí donde comienzan los problemas, ya que hoy por hoy en nuestro país, no existen los suficientes mastógrafos ni ultrasonidos para cubrir la demanda de la población; estos equipos son sumamente costosos comparados con un microscopio; por otro lado aunque los hubiera, el país no cuenta con la cantidad de radiólogos debidamente entrenados para interpretar todos los estudios que se requieren, de acuerdo al número de pacientes con indicaciones para realizarlos.'

El cáncer de mama ocupa el primer lugar de los cánceres que afecta a la mujer.
¿Qué es la clasificación BIRADS?
La estrategia de la “autoexploración mamaria” como método de prevención de los padecimientos de la mama, es bastante limitada; ya que cuando una paciente logra “tocarse algo”, suele ser porque la lesión ya es de un tamaño considerable. Por ello la única medida eficaz para una “prevención oportuna”, es la realización de estudios especializados de imagen, que pueden detectar alteraciones aún cuando NO son palpables. Con relación a estos estudios, existe una clasificación para que todos los profesionales médicos que revisen una imagen de mama, “hablen el mismo idioma”. Dicha clasificación se denomina “BIRADS” por sus siglas en inglés, (Breast Imaging Reporting and Data System), Sistema de Informes y Datos de Imágenes de Mama. Esta clasificación cuenta con 7 estadios que van del 0 al 6 y que significan lo siguiente:
BIRADS 0: Estudio no concluyente, (suele deberse a una mala técnica en la realización, o porque hace falta algún estudio complementario).
BIRADS 1: Estudio sin hallazgos o “negativo”.
BIRADS 2: Hay hallazgos pero son benignos.
BIRADS 3: Hay hallazgos que “probablemente” sean benignos. BIRADS 4: Hay hallazgos que probablemente sean malignos. BIRADS 5: Hallazgos malignos y
BIRADS 6: Hallazgos malignos, corroborados histológicamente.
La importancia de esta clasificación, además de que estandariza las imágenes, estriba en que brinda una indicación “muy precisa” para el actuar médico en cada una de las etapas.
El BIRADS 0 habitualmente requiere de algún estudio complementario o comparación con estudios previos, por ello es muy conveniente llevar los estudios anteriores y realizar de primera intención una mastografía más un ultrasonido complementario.
El BIRADS 1 y 2, no representan problema e indican que los estudios de imagen deben repetirse de manera rutinaria (en un año).
El BIRADS 3 debe repetir el estudio en 6 meses, ya que con una “probabilidad de benignidad”, no se puede esperar un año. En ocasiones sólo se repite el ultrasonido, en otras, sólo la mastografía; pero en algunos casos se requieren ambos.
Dependiendo de los antecedentes personales y familiares, niveles hormonales de cada paciente en particular, también puede optarse por la realización de una biopsia.
El BIRADS 4 tiene indicación absoluta de analizar el tejido sospechoso bajo el microscopio, es decir, la realización de un biopsia.
BIRADS 5 requiere ya la intervención de un oncólogo experto.
BIRADS 6 el diagnóstico de malignidad, se ha confirmado a través un estudio de patología.

“El sistema “BIRADS”, permite estandarizar los estudios de imagen de la mama, además brinda al médico un criterio unificado y concreto en cuanto a las acciones a seguir”.
El estadio en la clasificación “BIRADS” le indica al clínico cómo debe actuar.
La simple autoexploración puede no detectar a tiempo las lesiones en la mama
¿CÓMO CUÁNDO Y QUÉ ESTUDIOS EFECTUAR?
La determinación del momento adecuado para iniciar las revisiones de la mama mediante algún estudio de imagen, depende de varios factores; uno de los más importantes es el hecho de contar con algún familiar que haya padecido esta enfermedad; sobre todo cuando quien la ha presentado, es una pariente en primer grado por rama materna, es decir madre, hermanas, tías e incluso abuela maternas.
Antes de los 35 años de edad, el estudio indicado de primera elección es el ultrasonido mamario, si éste es insuficiente para llegar al diagnóstico o existen imágenes sospechosas, esto justifica la realización de una mastografía.
La razón por la que no se efectúa la mastografía de primera intención en las pacientes menores de 35 años, es porque no es conveniente “radiar” radiar “innecesariamente” una mama demasiado joven; aunque vale la pena señalar que los mastógrafos actuales, utilizan muy bajas dosis y la radiación recibida durante el estudio, es equivalente a la que se obtiene al “asolearse en la playa durante una hora”.
Después de los 35 años cuando se requiere realizar estudios de imagen en la mama, la opción correcta es efectuar tanto mastografía cómo ultrasonido. Pasados los 40 años, “debe” realizarse siempre una mastografía, más un ultrasonido mamario de manera regular; independientemente de exista o no, patología mamaria y aún en ausencia de antecedentes familiares.
En todos los casos es preferible siempre que la mastografía sea efectuada con un equipo “digital”, ya que la resolución de estos estudios es muy superior a la convencional. En casos especiales, puede requerirse la realización de estudios diferentes, cómo la tomosíntesis o la resonancia magnética, los cuales deben ser indicados por un radiólogo con experiencia en interpretar imágenes de mama; pero siempre el punto de partida en el estudio de la mama por imagen, lo serán la mastografía en combinación el ultrasonido.
Antes de los 35 años de edad, la primera opción de estudio debe ser el ultrasonido.



¿EN DONDE REALIZAR LOS ESTUDIOS?
A simple vista parecería que todos los gabinetes o unidades de diagnóstico por imagen son similares, sin embargo vale la pena considerar diferentes situaciones. Ya se ha mencionado que la mejor calidad de imagen se logra cuando todo el proceso en la realización de la mastografía es digital.
Además de la buena calidad de la imagen, se requiere una excelente interpretación; cómo en toda disciplina humana existen diferentes calidades, diversos grados de capacitación y experiencia; es deseable que el médico radiólogo que interprete las imágenes sea una persona experta en imagenología mamaria. Ya existen sub especialistas en radiología de mama.
Otro aspecto fundamental es que el diagnóstico debe ser “integral”, es decir debe darse la impresión diagnóstica con base a la mastografía en interpretación integral conjuntamente con el ultrasonido; es muy frecuente que en los gabinetes de “menor costo”, los estudios, (mastografía y ultrasonido), se interpreten de manera separada e incluso con discrepancias diagnósticas entre uno y otro, lo que denota que la paciente no está siendo vista de manera integral, sino como dos “solicitudes” de estudios aislados. Esto con frecuencia genera desasosiego y causa más dudas que certidumbres.
La etapa posterior a la menstruación, ofrece las mejores condiciones para realizar los estudios de imagen.
¿CUAL ES EL MEJOR MOMENTO
PARA REALIZAR EL ESTUDIO?
Por lo general hay que esperar al periodo post menstrual inmediato para efectuar los estudios de imagen de mama, esto es recomendable ya que cuando las mujeres están próximas a menstruar, el pecho se encuentra sumamente sensible y estimulado.
Existe cierto grado de congestión mamaria que hace mayormente molesta la realización del estudio y dificulta la labor del radiólogo. En pacientes que ya no menstrúan los estudios de imagen de mama pueden realizarse en cualquier momento.
En las pacientes que no tienen útero, porque éste les ha sido removido quirúrgicamente, el momento adecuado es cuando la mama se perciba menos estimulada o sensible.

¿LLEGARÁ A SER CURABLE EL CÁNCER?
Con cierta frecuencia algunas personas preguntan si algún día el cáncer va a llegar a ser curable. Lo primero que se tiene que considerar, es el hecho de que existen diferentes tipos de cáncer y en todos ellos existen factores de riesgo, cómo el género y la genética de cada persona, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo, la ingesta excesiva de alcohol; factores desencadenantes, cómo la toma de hormonas, o algunas infecciones por ciertas variedades de virus; cómo en el caso del cáncer cérvico uterino o el de hígado.
No sabemos si en el transcurso de esta generación lograremos ver la cura definitiva del cáncer, pero lo que ya es una realidad es que la detección temprana, las mejores técnicas quirúrgicas y los nuevos tratamientos farmacológicos, quimioterápicos e inmunológicos; han transformado positivamente las perspectivas de estas enfermedades, en el sentido de que muchos cánceres, han observado cierta tendencia a transformarse de entidades “mortales”, a enfermedades crónicas.
Esto evidentemente es un “gran avance”, ya que un padecimiento crónico es más manejable y brinda varias opciones, contrastando con un padecimiento mortal. En todos los casos, siempre será mejor fomentar una cultura médica orientada hacia la prevención, la detección temprana y la atención oportuna.

